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Aprende ingles con tus hijos

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Escrito por Grace Navarro

¿Cuántas veces nos ha pasado que debemos dirigirnos en inglés para exponer un tema o ayudarle a nuestros hijos a perderle el miedo a hablar en este idioma? Aunque puede resultar muy desafiante y ponernos los nervios de punta, leí unas recomendaciones por parte de Keri Craig, Directora del Teaching del British Council, para evitar que se convierta en una mala experiencia.

  1. ¡Prepárate y estudia!: Cuando sepas sobre qué tema quieres hablar, busca la mayor cantidad de información. Con los niños podemos invertir tiempo en apoyarles en esta búsqueda y ayudarles a escribir su discurso en inglés. La idea es que lo digamos en voz alta. Así podremos cuidar la pronunciación, ritmo y entonación de voz. Un tip para grandes y chicos, es la de ir destacando ideas y mensajes clave y pasarlas a una ficha de apoyo para cuando ese gran momento llegue.
  2. Desafío personal: A los adultos nos funciona mucho practicar frente a un espejo. Los niños pueden ser más temeroso pero nosotros podemos verlos y darnos cuenta de cómo se mueven, la forma en que gesticulan, y el tono que emplean.
  3. Crítica constructiva: Grabarnos o grabar a nuestros hijos y ver los videos nos ayudan a darnos cuenta de cuáles manías se desatan con nuestros nervios. Por ejemplo, mover las piernas sin control o jugar con las manos y pelo. Aunque nos puede costar trabajo controlarlos, es importante que hagamos un esfuerzo ya que estos pueden seriedad al discurso.
  4. Usa activamente tu vocabulario: Aunque los niños o nosotros como adultos, seamos impecables en gramática y comprensión, es indispensable que socialicemos y practiquemos vía oral. Así los niños adquieren confianza y nosotros como adultos, podemos hablar fluidamente frente a nuestros equipos de trabajo.

 

 

 

Acerca del autor

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Grace Navarro

En algún lugar escuché que la fotografía detiene el tiempo. Yo nunca he querido detener el tiempo. Pero siempre he querido recordarlo todo. Soy fotógrafa porque la fotografía llegó a mí y no yo a ella. No tengo buena memoria pero tengo muchas fotografías.
Nací en Mexicali, donde el sol te quema la piel y la gente te abraza con su calor humano. Un impulso me trajo al DF y muchos otros me han mantenido en esta ciudad.
Si me preguntan dónde he trabajado diré que en periódicos, revistas y editoriales, que me han pagado por tomar fotos, que he viajado y conocido lugares increíbles, y que he conocido a gente excepcional. La verdad es que la fotografía cambió mi vida y eso es lo que soy, simplemente una fotógrafa.

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