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Cómo enseñar a tus hijos que niñas y niños son iguales

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Escrito por Aline Ross

Vivimos en una sociedad en constante evolución, muchas de las cosas que a las madres nos enseñaron de niñas ahora son de otra forma, la educación, los valores, la alimentación, el acceso a la información, etc. Esto nos pone el reto de informarnos, de saber en qué mundo están creciendo nuestros hijos y de identificar de lo que aprendimos aquello que queremos replicar y aquello que deseamos cambiar para bien; porque la misma sociedad lo necesita. Hay cosas que nos enseñaron que no necesariamente es bueno repetir pues son patrones aprendidos de conductas patriarcales, machistas o determinadas por el mercado para marcar diferencias entre niños y niñas, que sólo generan inequidad, rezago y violencia y las más afectadas son las niñas y mujeres. Lo más crítico es que son conductas que están normalizadas y que todos tendemos a reproducir.

Pero hay luz al final del túnel y podemos empezar por enseñar a nuestros hijos, sean niños o niñas, que todos somos iguales y que lo único que nos hace diferentes es que ellos tienen pene y nosotras vagina. Sí, solo eso. Aun así es un reto modificar la forma de ver las cosas pero en casa podemos empezar con algunos pequeños ajustes que harán la diferencia para ellos y para generaciones futuras.

Aquí les decimos algunas conductas que pueden moverse para que empiecen a aplicarlas. No tengan miedo de empezar por una o dos, será un gran avance que decidan intentarlo y darle la oportunidad a sus hijos de cambiar las cosas desde ya. Ellos lo asumirán como algo normal y parte de su educación. Será muy benéfico.

1. Dejen que sus hijos usen todos los colores de ropa. Los colores son solo eso, no hay uno para niña y otro para niño. No tengan miedo si de pronto su hija elige negro o azul o su hijo rosa. Tampoco los obliguen a nada.
2. Eviten decir la frase “eso es de niña o eso es de niño”. Es algo que todos hacen y está tan normalizado que ya ni lo vemos pero no debiera ser así. Enseñen a sus hijos que todos somos personas y que pueden elegir lo que deseen si es su elección. De esa forma irán construyendo sus gustos y personalidad.
3. Dejen que su niña juegue a los bomberos, a construir, o con carros, no criemos mujeres solo para ser mamás, maquillarse, ser bailarinas o maestras. Invitemos a que piensen como ingenieras, científicas o lo que ellas deseen, démosles más opciones, nuevamente no hay carreras u oficios de niños y niñas. El potencial es el mismo.
4. Dejen que su hijo juegue con muñecas. Sí, nada hay de malo en ello, al darle una muñeca solo fomentarán su capacidad para ver y cuidar de otro, aprender a ser amable, tierno y estarán sembrando las bases para que en un futuro ese niño sea buen padre. Además el modelo de hombre proveedor ya cambió y hoy en día ambos padres trabajan y cuidan del hogar y los hijos. Si dejan que sus hijos hombres exploren estos juegos les estarán dando herramientas para ser mejores parejas y mejores padres, por ende más felices.
5. Enseñen a sus hijas a ser fuertes, no les metamos en la cabeza el chip de la princesa rescatada que necesita de un hombre para estar protegida, enseñémosles que es bueno tener compañeros y compañeras pero que ellas solas valen.
6. Enseñen a los niños a respetar y cuidar a todas las personas no sólo a las niñas por ser delicadas. No promovamos la idea de que las mujeres son débiles. Promovamos la idea de respeto por cualquier otro ser vivo.

Es muy importante que todo esto sea algo del día a día, sus hijos no saben de estas diferencias, se construyen y promueven en la propia sociedad, a través de la familia, los amigos, los ámbitos en los que se desenvuelven nuestros niños. Sin embargo, al ver que en su casa es algo de todos los días y es normal aprenderán a defender sus elecciones y a sentirse seguros con sus decisiones. No hay necesidad de explicarles que las niñas no son débiles, en tanto no les hagamos ver que es de esa forma ellos simplemente sabrán que todos somos fuertes y tenemos potencial propio.

Como madres, en nuestras manos tenemos la hermosa posibilidad de cambiar el mundo en un futuro, podemos moldear y ajustar las situaciones injustas que como género hemos vivido. Aprovechemos esa oportunidad, movamos el mundo.

Acerca del autor

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Aline Ross

Actriz y productora en mi compañía de teatro La Nave. Comunicóloga, consultora, Una investigadora del ser humano, mexicana con alma irlandesa y vasca, espíritu del norte.
Amo cantar, leer y el silencio, observar a la gente, coleccionar personajes que encuentro cuando viajo, la lluvia, el frío y las seis de la tarde. Las letras me llenan la cabeza todo el tiempo. Estas ideas que me dicen: “¡escribe!”.
Prefiero el teatro al cine, el arte contemporáneo al clásico, la ciudad a la playa, oír más que hablar. Siempre soñaré y pelearé por un mundo justo abierto e incluyente. Tengo miles de inspiraciones para hacerlo.

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